La entrada violenta de grupos armados chavistas a la Asamblea Nacional el día de hoy mientras se celebraba el acto en conmemoración del 5 de julio está lejos de ser un acto fascista. Más bien es la glorificación de la violencia del marxismo leninismo en su máximo esplendor.

Milicias armadas del chavismo, arengadas por la incendiaria y violenta retórica que ya nos es familiar tras casi dos décadas de chavismo dispararon fuegos artificiales y armas de fuego contra la infraestructura y los que estaban reunidos en el Palacio Federal Legislativo, y lo hicieron frente a la mirada complaciente del destacamento de la Guardia Nacional encargado de vigilar por la seguridad del personal de la rama legislativa del poder en Venezuela.

Cuatro diputados fueron heridos, entre ellos Américo de Grazia, legislador del estado Bolívar quien sufrió de convulsiones consecuencias de los múltiples golpes a la cabeza que le propiciaron las huestes del chavismo en su ataque a al poder legislativo.

Mientras los diputados y los chavistas se entraban a puñetazos, en la televisión nacional se transmitía el desfile militar conmemorativo del cinco de julio. Los venezolanos y el mundo se tuvieron que enterar de los violentos sucesos por imágenes distorsionadas por la interrumpida transmisión de canales como NTN, Venezolanos Por la Información y otros outlets de noticias que buscan enviar sus señales por vía inalámbrica usando la anacrónica y desgastada plataforma de transmisión de datos que hay disponible en Venezuela.

Habrán algunos, como Francisco Toro en Caracas Chronicles que apelan al sentimentalismo de comparar los sucesos de hoy como los del 23 de febrero de 1981, llamando “fachas” a los comunistas que ataviados de hoces y martillos se dieron a la tarea de propinar golpizas brutales y destrozos a los vehículos, las cámaras de los periodistas, y la carne y hueso de los empleados administrativos y diputados que laboran en el legislativo venezolano. Pero en honor a la verdad, llamar fachas a quienes usan retórica roja, se visten con franelas del che, fidel y chávez obedece más a sesgos personales e ideológicos que a la realidad en sí (después de todo, tipos como Francisco Toro se formaron en la La Causa R, y colaboran en medios liberales de izquierda como The Atlantic y el Washington Post).

Habrán otros, como María Corina Machado y su agrupación “Vente Venezuela” quienes acusan de fascista a los comunistas que mancharon de sangre las paredes del Palacio Federal Legislativo porque para ellos, en su sesgo ideológico liberal libertario libertino, todo lo que atente contra el principio de no agresión y su lógica Rothbardiana de ética de guetos es inmoral.

En la acera de lo terrenal estamos el resto de los venezolanos que vemos con desdén a lo que las élites políticas están llevando a este país, un clima de caos y confrontación fratricida que ha cobrado la vida de más de medio centenar de venezolanos y que no pareciera tener una salida. A once días de un plebiscito que no sabemos para que servirá por parte de una oposición que ha decidido unirse para salir del régimen chavista que convirtió a Venezuela en un protectorado cubano, lo único que sabemos es que cualquier otra cosa distinta al régimen de los chavistas es mejor.

El único y grave problema es que la dirigencia de la oposición ha tenido que caer en las arenas movedizas de la corrección política para poder tener el músculo suficiente: Se aliaron con oscuros personajes, a quienes ellos, desde la dirigencia y los opositores de a pie repudian.

De la misma manera que se nos buscó aceptar en las filas opositoras a nefastos personajes como Ismael García, autor de la lista Maisanta que usó el régimen para despedir empleados públicos opositores, se nos ha buscado hacer aceptar a asesinos y torturadores de estudiantes como Miguel Rodríguez Torres, y a la carcelera de Franklin Brito, un héroe ya olvidado que murió defendiendo la propiedad privada.

La realidad es ésta: El país es necesario reconstruirlo con todos los sectores de la sociedad, pero yo no quiero sumar a la causa opositora a narcotraficantes, corruptos, asesinos y delincuentes.
Nuestros padres fundadores no pelearon a sangre y fuego para que entregáramos a este país a huestes del comunismo internacional.

Este cinco de julio debemos recordar por que es menester recuperar nuestra república, si bien es necesario salir del chavismo cuanto antes, hacer un gobierno con gente como Miguel Rodríguez Torres, Nicmer Evans y las demás cucarachas comunistas que no están con el chavismo actualmente porque entre ellos se odian no nos hará salir del oscuro túnel de hambre, miseria y muerte al que nos sumió el chavismo.

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