Una mujer es atrapada por las autoridades con una fortuna en efectivo en la cajuela de su coche, al ser interrogada por el origen de los fondos y el destino de los mismos dice que es para pagar el tratamiento médico de su madre.

Las autoridades la acusan de financiar al terrorismo toda vez que esas autoridades han sido señaladas de suministrar pasaportes a fundamentalistas iraníes, etarras vascos y narcoguerrillas colombianas.

Una coalición opositora llama durante cuatro meses al electorado a salir a las calles a protestar, hacen todo tipo de protestas a nivel nacional que son reprimidas violentamente, hay muertos, detenciones arbitrarias y juicios sumariales. Los líderes opositores dicen que toda Venezuela está en rebelión contra la tiranía, y que estamos muy cerca de salir del régimen. Mientras tanto, el canal de propaganda del estado narra la experiencia de los ciudadanos en las ciudades del interior del país mostrando una calma y parsimonia sin parangón.

El presidente de una república rica en materias primas hace anuncios para enfrentar una supuesta (((“guerra económica”))) que tiene al país en ruinas y hundido en la miseria, con esos anuncios pretende dar impulso a la economía productiva pero sus acciones no son más que la re-edición de todas las políticas económicas que llevaron al país a la quiebra -un gattopardismo- si se quiere. Por su parte la coalición opositora que lo adversa no propone nada en contra de las políticas populistas de subsidios que dieron con la debacle económica porque les resta votos y capital político, aunado al hecho de que realmente están de acuerdo con esas políticas proteccionistas y su implementación pero no tienen el valor de decirlo públicamente.

En 1950 un cineasta de nombre Akira Kurosawa realizó una famosa cinta llamada Rashomon basada en una historia corta de Ryūnosuke Akutagawa.

El Efecto Rashomon es el efecto producido por la subjetividad y la percepción personal a la hora de contar la misma historia o situación, por el que los individuos que cuentan éstas lo hacen de forma diferente, pero de manera que cualquiera de las versiones es razonablemente posible, sin tener que ser por ello ninguna de estas versiones falsa; simplemente están influidas por la propia variabilidad y percepción individual.

Para los chavistas, los nacionalistas de derecha somos traidores porque nos asocian con los adecos y los copeyanos por sus malas políticas de décadas anteriores.

El partido MUD carece de lealtad hacia sus electores, su lealtad yace en un pacto de conciliación de élites y a sus financistas, los chavistas y opositores que hacen millonarios negocios con ellos: Son los Torino Capital, los Ramón José Medina, los Manuel Rosales, los Heliodoros Quinteros, etc.

Estamos lidiando con gente que piensan que hacen bien al país porque dan empleo, pero olvidan los aspectos básicos de la psicología de la traición: Traicionan a una causa, a los ideales y al país.
Nuestro liderazgo opositor, acostumbrado a sus privilegios no entienden de confianza.
Rompieron el compromiso del famoso plebiscito, ese pacto escrito, verbal y tácito entre el liderazgo y la sociedad civil que delegó en los políticos la capacidad de generar un cambio de gobierno.

No es fácil definir la traición, el efecto Rashomon aplica bastante para este tipo de cosas ya que se solapan muchas ideas que interrelacionándose entre si forman una sociedad de cómplices.

Los traidores piensan que son más inteligentes y más capaces que a quienes están traicionando: Ramón José Medina, siendo top man de la MUD con sus conexiones le consiguió a Víctor Vargas, el banquero del régimen un divorcio vía sentencia de la Sala Constitucional del TSJ modificando el código civil. Un exabrupto en democracias en las que hay separación de poderes.

La traición va de la mano con el engaño: Para los MUDecos, el que no vayamos a sus convocatorias de marchas tras cuatro meses de protestas por habernos dejado clavar una asamblea constituyente ilegal es traición, para nosotros es traición el haber aceptado ir a elecciones regionales después de que la misma empresa que le cuenta los votos al chavismo en cada elección dice que los votos que sacó la constituyente fueron manipulados. Efecto Rashomon otra vez.

Los traidores creen que pueden mantener la lealtad que tienen en alianza con su electorado sin tener que dar su fidelidad a cambio. Los traidores creen que de ser descubiertos por los traicionados, éstos mantendrán su alianza y su traición no les traerá mayores consecuencias.

Los que traicionan son estrategas miopes. Porque si careces de honor, y si la reserva moral no te alcanza para pensar en ese tipo de asuntos, eres de los que sólo se mueven por transacciones rápidas que te generan un rédito inmediato bajo una promesa incierta.

El apaciguamiento de la oposición con el chantaje de las elecciones regionales no dista mucho de la Conferencia de Munich en la cual los alemanes pidieron anexar territorios en Checoslovaquia a cambio de no ir a un conflicto bélico, en su momento los británicos aceptaron eso.

Hoy en día el apaciguamiento electoral tiene el mismo efecto porque ¿quién da las garantías de que las gobernaciones que ganaría la oposición serán ocupadas cuando ya existe el precedente de los indiecitos diputados que fueron removidos de sus curules por el TSJ en Amazonas?.

¿A quien le podemos creer? Pues como opositores no alineados al establishment debemos creer en nosotros mismos, los vitalistas somos nosotros, los que sufrimos esta crisis, tanto aquí como nuestra diaspora. Ningún jerarca opositor o chavista pasa por las penurias por las cuales el resto de la ciudadanía tiene que transitar.

Urge un cambio, urge un despertar, la disonancia cognitiva aunada al efecto Rashomon no nos puede seguir paralizando y la traición del establishment no puede ser una punta de lanza para que los traidores nos sigan apuñalando con ella.
Este país sangra por múltiples heridas: Las causadas por el chavismo y las causadas por la ineficacia opositora.

El liderazgo es renovable desde las casas de estudio que estén comprometidas con el nacionalismo y el sentido de pertenencia a esta tierra. La desautorización del sistema de conciliación de cuotas de poder de las élites es posible con organización local a todos los niveles con tal de que compartan ese común denominador que no es alinearse con los chavistas amarillos o los chavistas rojos.

Es una píldora roja difícil de tragar pero no es imposible su aplicación. Sólo es más dificil.

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