Venezuela actualmente esta sufriendo de una enfermedad muy particular y que rara vez llegamos a ver a tales grados sin primero haber creado un estado de anarquia como lo fue Irak luego de la caída de Saddam Hussein (y como lo sigue siendo hasta el día de hoy).

En la población venezolana que sigue viviendo en el país tenemos una mezcla de demócratas ciegos, comunistas y libertarios descerebrados, fascistas sedentarios y apolíticos sordos, encima de eso llega una nueva facción con la candidatura de Bertucci, los religiosos vociferos pero igual de inactivos que los fascistas, esta ultima facción es una que ha corrompido sus ideologías religiosas hasta el punto de creer que Dios trabaja regalando, en lugar de dándote las herramientas para trabajar, creen que si tan solo rezan todas las noches y comparten sus cadenas de oración en whatsapp todo se resolverá porque así lo quiere Dios.

Déjenme recordarles que los países musulmanes que llevan siglos en constante guerra, miseria y muerte también son religiosos, también rezan (y mucho mas que cualquier venezolano) y también creen que las escrituras de su libro son la palabra final de Dios y que viviendo una vida basada en dichos ideales resultara en gloria eterna, pero resulta que no ha sido así, resulta que lo que ha pasado es lo contrario, la religión se ha vuelto cada vez mas extremista y las separaciones entre distintos grupos, cada uno con su propia forma de interpretar las escrituras, se ha vuelto mas marcada y mas peligrosa.

Increíblemente pareciera que Venezuela, aparentemente no teniendo suficientes problemas, decidieron inventarse uno nuevo, el fundamentalismo religioso, pero a diferencia de los musulmanes, estos nuevos fundamentalistas venezolanos jamas han siquiera leído la biblia, pero, al encontrarse en un estado de desmotivacion tan desgarradora como lo esta el venezolano promedio, han decidido dejar de siquiera tratar y simplemente rezar y esperar que algo pase sin ellos tener que hacer mas que lo previamente mencionado.

No sera el mismo tipo de fundamentalismo, ni sera igual de peligroso para el mundo como lo es el fundamentalismo islamico, pero tendrá un resultado igualmente devastador para la población que decida rendirse y entregarle el trabajo de recuperar a una nación a su Dios en lugar de a sus propias manos, si seguimos siendo el burro que persigue cada zanahoria que el gobierno, la mud, frente amplio, soy venezuela o cualquier otro nefasto organismo nos ponga enfrente seguiremos cayendo por el barranco una y otra vez, cada vez haciéndose mas profunda la caída y mas difícil la escalada.

Los venezolanos que siguen en el país y que no quieren irse porque dicen que “Venezuela se recuperara pronto” o “Jamas dejare mi patria” o alguna otra frase chovinista vacía que solo es utilizada como excusa para permanecer en la comodidad de lo conocido, sin importar que tan miserable sea esa comodidad, en lugar de asumir el miedo a lo desconocido, sin importar que tan buena pueda resultar esa incursión, se tienen que poner de acuerdo para dejar a un lado a los políticos y formar ellos mismos su propio movimiento cívico-nacional y luego tienen que verle la cara al destino y decidir si están dispuestos a seguir viviendo así o si están listos para hacer lo que haga falta.

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