El problema de Hispanoamérica en conjunto es la falta de identidad nacional, habrán países con esa característica menos marcada como es el caso de los ejes del sur: Argentina, Chile, Colombia, México y Venezuela. Pero eso no le quita que incluso en esas naciones, el meollo persista…

¿Qué es el hispanoamericano?
No es indígena, tampoco ibérico y mucho menos africano, el hispano es todo y a la vez nada.

Generalmente los dirigentes de turno intentan pasar la idea de que los americanos somos, fuimos y siempre seremos indígenas, hijos de Guaicaipuro y Tupac Amaru II, en otras palabras: mentalidad “buensalvajista”(Citando obviamente a Carlos Rangel). Intentando eliminar, negar y manchar cualquier rastro civilizador que los ibéricos nos hayan dejado.

Exaltando la falaz visión de que el indio era puro y civilizado hasta que llegaron los “malvados” españoles y los “corrompieron” para siempre. Obviamente sin tomar en cuenta la atrasada y hasta a veces barbárica civilización nativa americana (Como es el caso de los pueblos “caribes”).

Lo cierto es que nosotros los hispanoamericanos somos -por redundante que suene-, americanos. Pero la América Hispana ya no tiene una cultura propia sin toques o influencias de Eurafrasia. Las Américas son las regiones del mestizaje por excelencia. Esto, puede dar fruto a nuevas culturas que iluminaran al mundo, como lo es la estado unidense y como lo fue la argentina y venezolana en su auge Independentista.

Por lo menos la “gringa” es una que triunfo por una característica en específico… Ellos no rechazaron su ascendencia inglesa (Esto basándonos en los textos que escribió Miranda sobre las 13 colonias), sino que la aceptaron y tomaron la decisión de mejorarla y crear una nueva cultura tomando como base a la inglesa. En el sur, no fue así, los “Caciques” de época tiraron por la borda nuestra herencia hispánica y optaron por tomar a la africana e indígena como base (tal como hizo el venezolano: Ezequiel Zamorra. Sólo por mencionar un ejemplo) y crear una nueva cultura, pero, la cuestión está en que nuestro legado ibérico era nuestro único eje civilizador.

Los indígenas, por mucho que se desarrollaron para su ambiente tan hostil, seguían siendo, en sí, barbaros (La antropofagía en Mesoamérica es conocida mundialmente), y los africanos que nos trajeron eran hombres con tan poca cultura que ni se les debería tomar en cuenta como base.

Lo cierto es que, mientras que los líderes de momento establecían su mentalidad “buensalvajista”, la sociedad creaba su cultura, con todas sus influencias continentales hasta dar a luz a maravillosos resultados, siendo mis culturas preferidas la argentina, la chilena, la mexicana y la colombo-venezolana. Entonces, volviendo al punto… ¿Qué es el hispanoamericano?

El americano es un cowboy, un llanero, un huaso y un guacho. Es la combinación de todas sus influencias extranjeras más una base hispánica.

El símbolo de la Europa es la figura del caballero y todo lo que representa, ya que este engloba en su código, todas las morales europeas y su historia, obviamente en la Europa hay diferentes versiones, es decir, no es lo mismo un caballero español a un “Chevalier” francés, como también habían otras figuras de vital importancia en el “viejo continente”, como lo eran los Vikingos.

En las Américas es lo mismo, el símbolo de la América hispana (Incluyo a Estados Unidos por sus raíces hispanas irrefutables) en general es el jinete a caballo, es decir, el vaquero, y todo lo que este representa. Hombre nacido en las Américas, trabajador y domador de bestias, originario del mestizaje cultural, guerrero, caballeroso y por sobre todo, soberano, independiente e indomable. Cada país tiene su jinete, con la cantidad exacta de diferencias para hacerlo un espécimen propio y apartarlo del resto.

Un cowboy (Estados Unidos, México) no es lo mismo que un huaso (Chile), así como tampoco un gaucho (Argentina) es igual a un llanero (Colombia, Venezuela). Eso no quiere decir que cada país tenga su jinete, más bien solo los ejes del Sur lo tienen, con la excepción del Perú, que igual que Centroamérica, sigue luchando para encontrar su identidad nacional (Esto se puede apreciar por la cantidad de golpes de estado que han sufrido las regiones mencionadas).

El jinete recorre todas las regiones de cada estado. En Venezuela, el llanero -jinete de la región colombo-venezolana- es la persona oriunda de los llanos, con sus tradiciones y cultura bien marcada y distintiva a la de las demás regiones, inclusive ni necesitas ser un jinete para ser llanero, ya que esta terminología deriva de la natalidad, por ende, si eres de otra región, como digamos, los Andes, entonces, no puedes ser llanero.

Pero todos los venezolanos son jinetes en sus raíces, puedes irte a los Páramos merideños o a las montañas del Táchira, y a pesar de que, en sí, no son llaneros, lo cierto es que encontrarás a jinetes, domadores de bestias, expertos lanceros y pistoleros, con una vestimenta y modo de vida parecido en su base al de un llanero (Por ejemplo, en el caso de la vestimenta, sólo se tiene que hacer una comparación entre el traje llanero yel traje folclórico del Táchira para notar el origen en común).

A pesar de la altura y la distancia, el jinete montañero sigue siendo un llanero. Es así como este nombre pierde su significado original y opta por uno nuevo, el llanero entonces se convierte en el jinete colombo-venezolano por excelencia con origen en las llanuras de estos países.

Y en Estado Unidos es lo mismo. Puede que seas oriundo del norte del país, pero el cowboy siempre será la figura que te marque. Inclusive, en el norte, encontrarás a otra raza de hombres que se porta casi igual al cowboy; un cowboy norteño por ponerlo de algún modo. Y así, este fenómeno se repite por los ejes del Sur ya mencionados anteriormente.

A la final, nos damos cuenta que la figura del vaquero es el representante americano definitivo. El americano tiene que optar por la figura que represente toda su esencia. Y ese no es ni el indígena, ni el ibérico, ni tampoco el africano, sino el vaquero, el hombre de cultura mestiza nacido en las Américas.

El objetivo de marcar una figura nacional le permite al americano creer en algo que pareciera inexistente actualmente, el nacionalismo y el patriotismo; el querer a su patria al tener ya una identidad nacional.

Puede que en regiones menos homogéneas esto sea un caso complicado o ya, netamente imposible, como es el caso del Perú y Centroamérica respectivamente. La identidad del hispano, por muy complicada que sea, es un sujeto que se tiene que delimitar según las fronteras de cada país, yo por los menos, soy un venezolano de las montañas del Tachira, y siempre seré, un jinete de las montañas… Un llanero.

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