Si los espirales de pureza son características de raíces anglosajonas, el chavismo, es una doctrina rara de no-exultación porque fue capaz de poner en una especie de permafrost todos los aspectos de la moralidad del protestantismo anglosajón para poder sobrevivir.

El chavismo tiene en muchas formas, aspectos de la democracia (((liberal))) y las une a las variaciones tropicales autócratas del castrismo. En esas contradicciones halla unidad por el espíritu de lucha por aquello de “proletarios del mundo uníos”.

Así como consigues colectivos homosexuales chavistas y pastores evangélicos chavistas te topas con fiscales generales de la república como Luisa Ortega Díaz, una mujer que siendo el brazo ejecutor durante años del bufete de abogados del régimen chavista, (Ministerio Público y Tribunal Supremo de Justicia).

Cada vez que Luisa Ortega Díaz se pronuncia a favor de causas que son afines a la oposición no lo hace por sentir algún tipo de simpatía contra aquellos que ella en algún momento persiguió por sus ideales.

Lo hace por sentirse amenazada en su status quo.

Y el estatus quo chavista es una mezcla heterogénea de voluntades que en algún momento estuvieron bajo la cohesión y el liderazgo autocrático de Hugo Chávez.

Si hacemos un paralelo histórico con la Primera Guerra Mundial y el período interbélico, podemos ver que cuando los nazis surgieron en la escena política alemana como enemigos férreos de la restauración de Ausburgo.
Praga, Belgrado y Bucarest colaboraron de forma inmediata con ellos y de alguna manera, traicionaron a quienes tradicionalmente les protegían, que eran los franceses.

Encima de todo esto es evidente que para cualquier persona inteligente que los miembros e la Pequeña Entente jamás podrían o realmente podrían pelear con los alemanes aun queriéndolo. Sus ejércitos eran las unidades más heterogéneas, sus núcleos estaban formados por grupos pequeños que habían desertado del Ejército Imperial y ahora estaban al servicio de los nuevos amos de Europa Central, con muchos de ellos viniendo de los balcanes.

Estos ejércitos se toparon con las tristes realidades de los eventos de 1938-1941.
Recordemos que Yugoslavia entre 1919-1918 era llamada el “Reino de Los Serbios, Croatas y Eslovenos”. Kraljevina Srba, Hrvata i Slovenaca, a abreviado “S.H.S” lo cual era interpretado por los germanoparlantes como Sin hassen sich, “se odian unos a otros”.

Lo mismo pasa con el chavismo en estos tiempos de crisis chavista y el país convulsionado.

El chavismo militar originario, con el asesino y torturador de estudiantes que es Miguel Rodríguez Torres, Cliver Alcalá, el mayor del Ejército Alexis Lopez Ramírez, y el chavismo originario civil, esos que visitaron a chavez cuando estaba preso, tipo Luisa Ortega Díaz, María Gabriela Ramírez, Gonzalo Gomez Freire y Nicmer Evans se odian los unos a los otros.

La logia del samán de Güere se considera priviligiada por la providencia porque visualizan un punto de la evolución histórica a manera de utopía detrás de la cual no hay un desarrollo histórico genuino sino en el mejor de los casos, una mejora. Todos los caminos llevan a esa gran revolución de la gran unión cívico militar (de un paria intelectual como Norberto Ceresole, un tipo que jugó al fascismo de izquierdas).

Como los chavistas se consideran intelectualmente superiores a los demás, consideran que su inteligencia ayuda a que ese progreso llegue más rápido, a que ese paraíso sobre la tierra llegue con más prisa, acusan de “reaccionarios” a todos aquellos que traten de retrasar dicho progreso.

Ahora vemos a un estamento militar, y civil venido del chavismo y una prensa con grados extremos de genuflexión llevando la idea adelante de sumar a las filas opositoras a narcotraficantes, asesinos, corruptos y torturadores.

Uno se da cuenta cuando mira casi siglo y medio de marxismo en todas sus variantes de que las élites más privilegiadas de los países occidentales son extremadamente cobardes que no le hacen frente a este tipo de ideologías barbáricas, sino que en todo caso, les dan la bienvenida y coquetean con esas ideas de forma casi adolescente con ideas de rebelión y romanticismo. Sin darse cuenta de que ese discurso será usado una y otra vez por los comunistas a donde quiera que vayan. Y casi siempre, el marxismo empieza por destruir a las élites. Los marxistas destruyen todo lo que las élites atesoran y quieren.
Y es porque las élites no se dan cuenta de ello que estamos en los aprietos actuales.

Después de todo, Luisa Ortega sólo juega a salvar al chavismo de si mismo y de replantearlo para que en un futuro no lejano, sea tan digerible como ser comunista en Francia.
Algo verdaderamente detestable.

Comentarios

Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here