Hay ocasiones en las que, cómo seres racionales y críticos que somos, debemos ser voceros de verdades incómodas.

Es algo que se aprende en la escuela de la vida, algo que no te enseñarán en un aula de clases por lo amargo que resulta, pero que a la larga, te dará una satisfacción interna por atreverte a aceptar y a decir la verdad, que muchos no ven, o simplemente temen decir.

Esta es una de esas ocasiones donde corresponde hacerlo, y el tema que nos cita, es el marxismo. Sí, esa ideología que tanto despreciamos, sobre todo en Venezuela, por haber sido testigos durante dieciocho años de lo dañina que es esta ideología para toda patria soberana, ya sea del primer o del cuarto mundo. Sin duda una doctrina de pensamiento que se ha cobrado cientos de vidas desde el día de su nacimiento. Pero, sabiendo esto ¿qué tanto hacemos para combatirla acá en Venezuela?.

Por todos los tropiezos que nos ha hecho pasar el régimen chavista, muchos se jactarán de ser, los mas grandes críticos de la izquierda que jamás hayan vivido. Ya sea por un sentimiento de desesperación, odio, o una base ideológica real, pero la verdad sea dicha, tú eres uno de los culpables, sí, tú, que estás sentado en esa silla buscando un texto que diga lo que quieres escuchar, para desahogarte de ese cólera que sientes por dentro porque el malvado y tiránico gobierno no te ha dejado tener el último smartphone que salió, o no te dejó salir de vacaciones al sitio que querías, o simplemente ya no puedes salir de fiesta con la frecuencia que lo hacías.

Todo lo anterior es válido, pero, ¿realmente que haces para conseguir el cambio que tanto quieres?, exigir cosas gratis, rogar por menos tiempo de trabajo o estudio, desperdiciar tiempo valioso de tu vida parrandeando o tecleando frente a una computadora, en el que podrías estar trabajando para sumar experiencias en tu vida laboral y profesional, o pensando en un negocio ambicioso, e incluso investigar y nutrirte para enriquecimiento personal. Sí no haces nada de lo anterior, o al menos, una táctica personal que te permita tener frutos, y además eres una persona que vive quejándose de los malvados empresarios, jefes, y dueños de comercios, que no te pagan suficiente por la ardua labor que haces, y ninguna iniciativa tienes por dejar de ser un simple empleado, un vulgar mandilón y el trapo sucio de tu jefe, permíteme decirte, estimado amigo, que aquí hay un gran y único culpable de tu miseria, y ese, eres tú mismo.

Los más astutos se habrán dado cuenta hacia que dirección me quiero dirigir, pues, estos habrán identificado automáticamente, al prototipo de persona que predomina en tu país tercermundista de turno, insertando a algún amigo, conocido, familiar, etc, al que le queda este molde a la perfección, sin necesidad de yo haberlo mencionado. Este tipo de personas son las que han hecho que la izquierda gane poder en Venezuela, Suramerica, y el mundo entero.

No solamente ahora, siempre ha sido así, desde épocas de el nacimiento de Acción Democrática, hasta el día de hoy, con el tan odiado Partido Socialista Unido de Venezuela. Los mas jóvenes habrán escuchado en más de una oportunidad hablar mal de Marcos Pérez Jimenez de boca de sus abuelos o bisabuelos que vivieron su gobierno, por dictador, asesino, entre otros calificativos. La verdad sea dicha, los opositores al régimen de Pérez Jimenez en aquella época, no tienen nada de diferente a los chavistas de hoy en día. Gente que lloraba porque Pérez Jimenez los obligó a laborar, personas que lloraban por los subsidios de Acción Democrática y de diversas medidas populistas, entre otros ignorantes que chillaban por los derechos humanos de gente que se sentía con el poder de acabar con tu vida para adueñarse del fruto de tu esfuerzo.

Aún en Venezuela existe la mentalidad tóxica de que merecemos todo por derecho, que no debemos pagar por nada o por casi nada, que es mucho más fácil que nos regalen algo o esperar algún poder que nos lo ponga en nuestras manos, a invertir en algo valioso por nuestro propio beneficio. Además aún existen personas que no se sienten en capacidad de tomar decisiones importantes, o de hablar de temas importantes como la política, y por ende prefieren delegarles su deber de decidir sobre el futuro que quieren a un grupo de personas que están y estarán, siempre por encima de ellos. Porque es mucho mas sencillo dejar que alguien más decida por mi, por mi propia flojera o inseguridad, a tomar las propias riendas de mi vida.

Además de todo lo anterior, que ya es decir mucho, existe aún gente que llora por educación o salud pública, o que cree en un socialismo con regalitos pero con la democracia que ellos tanto añoran, y pretendiendo que la economía por arte de magia, con otro gobierno, se arregle por sí misma como si de algo mágico se tratara. Una suerte de cuento de Disney donde basta desear que todo sea como antes. Este tipo de personas hacen que la izquierda siempre exista en Venezuela, y que partidos como la MUD, tan socialistas como el mismísimo PSUV, tengan tanto apoyo y popularidad. Por ese mismo grupo de personas que señalo, estamos condenados a varias décadas más de tercer mundismo y miseria, hasta tanto no aprendan que el rumbo de sus vidas, depende de ellos mismos y de cuanto esfuerzo pongan en llegar tan lejos como quieran.

Incluso actualmente cuando se juega el destino del país, la gente prefiere no faltar un día al trabajo porque dicen que de no trabajar no podrán comer, dejando a un lado el hecho de que se está jugando algo mucho mas grande, que además es a largo plazo, por la razón de que las personas quieren siempre satisfacción instantánea, y nunca trabajar por algo más grande y de mayor peso.

No se dan cuenta que salir de una tiranía, nunca ha sido fácil en la historia, y que para hacerlo deben dejar la comodidad de sus casas, salir de su amada zona de confort, y luchar por lo que tanto dicen querer. De lo contrario, son unos pobres hipócritas que juegan al guerrero del teclado, que pretenden derrocar un régimen tiránico sin pasar hambre un sólo día, o sin dejar la comodidad de sus hogares o su rutina. Que todo cambie lo menos posible para seguir viviendo la vida fácil que llevan, aunque en su casa cada día falten más las necesidades básicas, y a medida que pase el tiempo, se les vaya privando de cada vez más libertades.

Con todo lo anterior, pretendo dejar en evidencia, que los venezolanos han sido los únicos culpables y arquitectos de su miseria y sufrimiento, porque el marxismo corre por sus venas aunque no lo quieran. Por flojera, por ignorancia, por comodidad, por egoísmo, etc, la izquierda predominará en Venezuela por muchos años más. Y que esto sirva como ejemplo de que la frase ”este es un gran país, con grandes personas, pero su único defecto es su gobierno”, pues la culpa de que el gobierno haga y deshaga, es de su propio pueblo, y de nadie más. Y si cualquier pueblo, de cualquier parte del mundo, tiene el comportamiento antes descrito, créanme, no merecen, ni de lejos, el título de gran país.

Pues resulta decepcionante, y debería ser motivo de vergüenza para todos quienes viven en Venezuela, que el país tenga recursos naturales, oportunidades y más, y lo más lejos que pueda llegar sea estar hundido en una crisis humanitaria y económica, con un grupo de personas que muestra indiferencia ante la crisis y no hacen nada por ayudar a su patria, gobernados por un grupo de animales corruptos que juegan con su pueblo siempre que quieren.

Dicho todo esto y como reflexión final, a Venezuela le esperan largos años de oscuridad, no por culpa de un gobierno, si no por culpa de su propia gente, y de la ideología marxista corriendo por las venas de la mayoría de los venezolanos.

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