Segunda vez que me propongo a escribir sobre el país en el que nací, junto con unos audífonos, una carga inmensa sobre los hombros y una “a-red-chair” daré mi opinión, quizás esté correcta o no, quizás te llame la atención como lector, quizás no, pero lo necesito hacer.

Ayer 30 de julio se vio el acto de más estúpido cometido por un gobierno venezolano en años, no creo que ni el mismo Cipriano Castro estaba tan mal cuando su compadre le quitó el poder. Ayer más de 20 millones de venezolanos esperábamos con ansias las noticias, pero no unas noticias de unas elecciones que -siendo sincero- FUERON UN AUTENTICO FRACASO; esperábamos las noticias de nuestros paisanos muertos, de jóvenes en las calles que son juzgados a la fuerza en tribunales militares, niños que mañana nos podrían salvar la vida y que hoy la perdieron por miedo de algunos, un miedo infundado, pero un miedo que tan frágil como un cristal.

¡SI SEÑORES! NOS VIERON LAS CARAS DE IDIOTAS. Qué ironía que un régimen tiránico que denominamos estúpido nos hiciera esto, por amor a Dios o cualquier deidad a la que adorar ¿8 millones? ¿8 millones de qué? 8 millones de espíritus aparentemente –y ahora que lo pienso, debería ver si mi padre ya fallecido salía como votante, pero conociéndolos pudo ser hasta constituyente.

Antes de continuar quisiera hacer un repaso por la historia, Sandino, Pinochet, Pérez Jiménez, dictadores en todo el sentido de la palabra, todos creyentes de la filosofía: “Vamos a mentirle a un pueblo que no hará nada”. Todos estos líderes cayeron y hoy se deberían pudrir en el lugar más recóndito de alguno de los infiernos de Dante. ¿Qué diferencia hay entre estos dictadores y los mequetrefes que hoy están gobernando en el país? Ellos si tenían los galones como para exterminar a una parte de la población si hacía falta, a esos señores si hay que tenerles miedo, y en cada página que hay de sus vidas, leerlas y sentir pavor por los que realmente sufrieron esas atrocidades en carne propia.

No soy de izquierda, jamás he pensado que una población pueda salir a flote si la ayuda se convierte en la única mano que los alimenta; me puedo considerar a mi mismo una persona de centro-derecha, un liberal, un “pitiyanqui” (como odio esa palabra) o cualquier “insulto” que dicen los de boinas rojas sin antes haber consultado un diccionario. Soy amante de la democracia y por desgracia el domingo 30 de julio la perdimos oficialmente (había hechos que pueden hacer pensar que la perdimos antes, yo soy partidario de estas ideas). ¿Debemos señalar un culpable? Podríamos señalar unos cuantos, y si se lo permiten a este redactor lo hará con mucho gusto: 1) Ante todo el gobierno es el principal, de esto no hay duda; 2) Una mal llamada oposición liderada por unos socialistas encubiertos llamados Mesa de la Unidad Democrática (MUD); 3) Aunque a algunos no les guste, gran parte de la población venezolana.

Desarrollando el último punto sé que muchos se quedarán asombrados y dirán “¿Cómo es eso?” “Yo no merezco esto, yo no voté por el maldit* de Chávez”. Aunque sea difícil de imaginar, estoy seguro de que parte de la generación inútil llamada “Millenial”, de la cual formo parte (18 años al escribir esta opinión) habría votado por el comandante intergaláctico si les hubiera ofrecido un iPhone nuevo, de eso no tengo ninguna duda, es más –y aunque algunos lo vayan a tomar como broma- con una Nutella es más que suficiente para comprar muchos cerebros vacios.
Pero, la carga no la tienen los chicos descerebrados, esos jóvenes no tienen ninguna culpa, aquí entra la generación anterior y quizás unas cuantas más. Dicen que las palabras lindas atraen más que un buen mensaje y eso pasó en 1998, por culpa de las frases lindas que predominaron hasta 2012 tuvimos un mono vestido de rojo que saludaba desde su mejor camioneta junto con sus escoltas a un pueblo que cada día se iba hundiendo más y más en la miseria, pero aún así dejamos a ese personaje en el poder (no cabe mencionarlo, no merece más de mis menciones).

A partir de este punto y la falta de decisión propia de un pueblo a educarse y aprender (en mi opinión el peor error de Latinoamérica en general) llevaron a un mono al poder y esto trae consigo lo que según Jon Magdaleno (politólogo venezolano) nos lleva poco a poco a la trama principal de esta película llamada “Venezuela”: el problema socio-económico en el que vivimos hoy en día. No quiero enfatizar ni mucho menos expandir el tema, si lees esto es porque ya conoces la situación, y si no es así te recomendaría hacerlo.

Este problema socio-económico despertó a una parte de la población que en los años posteriores a la muerte del “intergaláctico”, en jerga popular “saltaron la talanquera”, esto muy bien reflejado en las parlamentarías de 2015, donde como dato curioso el oficialismo obtuvo menos de 6 millones de votos, alrededor de un 20% menos que las elecciones presidenciales de 2013, pero bueno, estos son datos para Datanalisis, no para mí.

A partir de 2015 entra la MUD en juego, la oposición MÁS INÚTIL que ha podido haber en este país. Ganaron la Asamblea por goleada (en términos futboleros) y ¿qué hicieron después? Esperar que el gobierno se hiciera el amable y los dejara llegar al poder democráticamente, ¿qué hizo el gobierno? Asegurarse de que los opositores jamás llegaran. Primero: poniendo en “desacato a la Asamblea”, no soy especialista en el tema, pero en palabras de la propia fiscal –otra arpía-, esto es legalmente imposible. Eliminar las regionales del 2016 y las elecciones para alcaldía para 2017. Luego de todo esto y aun la oposición convencida de su dogma del 2015, se proclama el primero de mayo de 2017 la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente. Por fin la oposición se había despertado de esa hibernación tan profunda de 2 años y empezaron las movilizaciones.

Esto parece más un recuento histórico que una opinión, pero cada cosa tiene su punto de llegada. La represión aumenta, más muertes, más heridos, más hambre, pero más personas convencidas de que aún puede haber un cambio. La oposición al ver esto jamás tomó en sus manos este poder y lo usó de la manera correcta, sólo esperaron a que más gente muriera esperando una falsa esperanza para que antes del 30 de julio fueran suspendidas las elecciones de la constituyente. La presión internacional, esta era la esperanza de esta oposición, olvidando la presión en las calles muchas veces.

Llegamos al punto cumbre de todo esto. Ayer 30 de julio de 2017 desde tempranas horas de la mañana había jóvenes en la calle trancando y negando este fraude. Lastimosamente el gobierno se propuso a atacar a quienes los fastidiaban, el saldo final: 17 muertos; muertos que a ningún bando en realidad les importa, sólo a la población que cuenta cada venezolano como un hermano. Una explosión en Altamira, represión en todos los puntos de Venezuela, francotiradores, armamento militar, paramilitares mal llamados colectivos, allanamientos, entre otros. Cosas que ayer no fueron tomadas en cuenta por ningún bando político, y les hago mención porque a mi realmente me duelen.

Hoy 31 de julio dan los resultados en la madrugada –como de costumbre- y dan como ganador a un chavismo por 8 millones, mágicamente 1 millón más que la oposición en el plebiscito, me pregunto qué hubiera pasado si la oposición hubiera sacado 12 millones ¿el gobierno 13? Parafraseando a John Acquaviva, este es el gobierno más estúpido, discúlpenme, tiranía más estúpida que jamás se haya visto en este país. Todos sabemos que fue un fraude, hasta los mismos chavistas lo notaron, no son tan idiotas como para no darse cuenta. Pero el gobierno si nos toma por ineptos y cree que nos comeremos esa cifra.

Tomando en cuenta esto: ¿qué será del país? No sé, lo que en mi opinión promociona este gobierno es una implosión social, y sí, ellos mismos se están auto-destruyendo. Este país no puede caer en falsas expectativas de amor y paz promocionadas por la MUD, ellos son tan parte del problema como Maduro y su combo, hay que tomar el país y hacerlo nuestro –y lo dice una persona que jamás salió a protestar por no creer en un posible cambio-, sacar a quien haya que sacar, el estado de facto cayo y ahora solo les queda la iure, pero hay que ser inteligentes, una guerra civil es el peor escenario, no la ganaría el pueblo común pero –citando otra vez a Acquaviva-: “Un estado de desgobierno, donde no se les deje ni una hora para respirar es lo que salvará a este país.”

Quisiera dejar este resumen cronológico/opinión con una frase de uno de los grandes ilustres de esta patria, Andrés Bello: “De la Patria es la luz que miramos, de la Patria la vida es un don. Verteremos por ella la sangre, por un bárbaro déspota no.”
Fuera hermanos, pronto saldremos de esto, pero entre la libertad y la tiranía la desobediencia y la convicción son nuestro único camino.

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